domingo, 3 de diciembre de 2017

José Torta, el último Guarda del Tren

Testimonio Ferroviario

“El Guarda en un tren es todo, es policía, el médico, es la figura del tren”, recordó con orgullo el jubilado ex ferroviario.

“Según el reglamento un Guarda debe presentarse al servicio correctamente vestido y afeitado, cuidando conservar el uniforme sin manchas ni roturas, y con el calzado lustrado”, estos son algunos recuerdos que surgen cuando hablamos con José Torta, que se retiró con 67 años y siendo el único con el titulo aprobado de socorrista en el ferrocarril.

Su familia no viene de ferroviarios, su padre perdió la vida en un tren, por diferentes circunstancias entró al ferrocarril. Tiene 82 años, a pesar de que se encuentra bien físicamente hay muchas fechas que no recuerda. Fueron 32 años trabajando en el tren.


Muchos recuerdos como guardia de seguridad que son muy difícil de olvidar. El Guarda es la persona encargada de despachar el tren de todas las estaciones y la mayor autoridad dentro de la formación luego del maquinista. Su principal función al ingresar a la Estación, una vez que el maquinista detiene la formación y abre las puertas, es bajar del tren y una vez avistado que la totalidad de los pasajeros ingresaron a la formación, tocar silbato y cerrar las puertas. Además, debe recorrer toda la formación y tiene que ir atento al viaje, saber en qué Estación se encuentra y anunciar cada vez que baja cuál es el destino del tren.

“Viajaba como jefe de tren de Pico a Bragado, estaba a cargo del personal, una linda época, teníamos la vía libre, no había accidentes bajo ningún punto de vista. Comencé como Guarda en los trenes de carga llevando la papelería, sobre todo el horario, encomiendas. Luego pedí la vacante de guarda de tren y ahí estuve hasta que me jubilé”, recordó.

Sostuvo con orgullo que “el Guarda en un tren es todo, es policía, el médico, es la figura del tren, es todo en el cual lleva un uniforme que tiene que esta impecable junto con como se trata al público, por eso también es psicólogo, gracia a Dios fui un iluminado por eso, tengo infinitas historias. Una de ellas es cuando una señora de la ciudad tuvo un infarto y pude salvarla por todos los elementos que llevaba, tuve que parar el tren para que fuese atendida, quedó 15 días internada para pasarla recién a Carlos Tejedor y al mes volvió a Pico”.

José Gabriel Torta aunque ya no recuerde las fechas si tiene muchas historias de despedidas y reencuentros en el tren.InfoPico.com

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