jueves, 1 de febrero de 2018

Cuál es el verdadero impacto del aumento de transporte

Actualidad

El reciente anuncio del aumento del transporte público en el GBA tiene un impacto concreto negativo sobre los bolsillos de los usuarios, cuya magnitud está siendo objeto de debate en la opinión pública. La reciente polémica entre el BCRA y las consultoras ha sido circunscripta al efecto del primer aumento sobre febrero y a la aplicación de la nueva tarifa multimodal o boleto integrado.

El impacto en el presupuesto familiar será importante y no estará circunscripta a febrero. En efecto, los aumentos previstos acumulados hasta junio son: boleto de colectivo, 53.8%, subte: 66,7%, trenes Mitre, Sarmiento y San Martin, 68,8% y líneas Roca, Belgrano y Urquiza: 112,5%.

El nuevo boleto integrado, sumamente positivo para los usuarios, permite un ahorro significativo para aquellos pasajeros que utilizan dos medios de transporte: 50% y 75% para el tercero, acumulado en conjunto con la tarifa social.

Sin embargo, cabe matizar el análisis si se toma en cuenta cual es el uso regular que realizan los usuarios de los diversos modos de transporte y cual la calidad del servicio.

El transporte multimodal de acuerdo a diversas encuestas oficiales como la Encuesta de Movilidad Sustentable de CABA refleja que los viajes en dos y más tramos alcanzan un 10% del total de pasajeros transportados. Encuestas más representativas sobre el AMBA realizadas por el Ministerio de Transporte reflejan un porcentaje del orden del 15%. Dichos porcentajes se encuentran muy lejanos con respecto a los difundidos en el debate público que rondan entre un 25% al 45%.

Para estimar el impacto, tomamos los mismos supuestos recientemente realizados por el BCRA para proyectar el impacto de los aumentos. Los únicos cambios realizados aquí es que se agregaron a los escenarios los resultados de la cantidad de pasajeros transportados que según las encuestas oficiales son del 10% al 15% y se realizaron los cálculos al mes de junio, que es el impacto acumulado del total de la secuencia de aumentos. De acuerdo a nuestras estimaciones, y tomando en cuenta estas cifras el impacto acumulado a junio sería importante:



Si los pasajeros que realizan más de un viaje en el día tienen una incidencia entre el 10 y el 15% del total de pasajeros transportados, el aumento del gasto en transporte acumulados a junio de este año rondaría entre el 44 y el 48%. El impacto sobre el IPC de Gba sería menor dado que el ponderador en el mismo esta por debajo del 3%.

Pero un hecho singular de nuestro país reduce aún más el impacto positivo del boleto integrado: el deterioro de la calidad del servicio público de transporte de pasajeros y la evasión. De acuerdo a cifras del INDEC, los pasajeros transportados en el AMBA mediante servicio urbano ferroviario se redujeron aproximadamente un -13% desde el año 2008 hasta el presente. Pero esa reducción no fue compensada por el transporte de colectivos, donde la cantidad de pasajeros cayó un -5%. Unicamente el subte registra un aumento positivo del orden del 10% para el mismo periodo.

Resulta notable la falta de correlación entre actividad económica, pero sobre todo la evolución demográfica y la caída en la demanda de los servicios de transporte urbano, caso casi único en el mundo. La creciente cantidad pasajeros que no pagan ticket resultaría de una reacción a la caída del salario real, pero sobre todo al notable deterioro de la calidad del servicio de transporte urbano; reduciendo aún más el impacto de corto plazo del boleto integrado. Si bien el boleto integrado es un incentivo a utilizar con mayor frecuencia el transporte público, ello no debe obviar los necesarios esfuerzos para aumentar la calidad y eficiencia del servicio de transporte y su infraestructura.

Por otra parte, el impacto en términos de ahorro fiscal no es claro, ya que parte del ahorro en el costo del pasaje por el boleto integrado será compensado por el Estado y se acrecientan los subsidios al transporte del interior.

Para que esta medida, no quede en un único objetivo de reducir el déficit fiscal, y tenga un acompañamiento de los usuarios resulta necesario un claro mecanismo de monitoreo mas allá de los habituales, por lo cual los aumentos en los precios se reflejen en una mejora ostensible en la calidad y eficiencia de los servicios públicos. Por Ariel Coremberg ( Director del Centro Estudios de la Productividad).Para ámbito.com

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